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Cosmética de Cacao

Os gusta el chocolate??? Pues no os podéis perder esto…

Jabón de cacao que humecta y suaviza la piel, contiene antioxidantes que luchan contra los radicales libres, que causan el envejecimiento, suaviza las arrugas, calma la piel irritada, reduce la inflamación y mejora la circulación… realmente es un jabón para usar en cuerpo y cara…

Por otro lado el bálsamo labial de aceite de monoi con cacao… una verdadera dulzura para cuidar y proteger los labios ahora que viene el frío…

Y por último la mascarilla facial de cacao… estarás para comerte!!cacao

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Jabón de Alepo

alepoEl jabón de Alepo es el antepasado del jabón de Marsella, y sus propiedades son tantas que no sé si me va a dar este post para ponerlas todas…
Propiedades:

• El aceite de oliva nutre, regenera y suaviza la piel.
• El aceite de laurel actúa como antiséptico, antiinflamatorio y desinfectante.
• Reestablece la capa hidrolipídica de la piel.
• Protege de las infecciones cutáneas y agentes externos.
• Protege las pieles secas y las pieles sensibles.
• Ayuda en problemas cutáneos como psoriasis, dermatitis, acné, ezcemas, quemaduras, etc.
• Es desinfectante, antiinflamatorio, cicatrizante, antioxidante y antienvejecimiento.
• Regula el cuero cabelludo y aporta volumen, brillo y cuerpo al cabello.
• Protege la piel y reduce las irritaciones propias del afeitado.
• Es antipolillas.

Usos de Jabón de Alepo:

El jabón de Alepo es un producto único, que por su composición natural hace que sea un jabón dermatológico suave para la piel. Es un jabón muy práctico e ideal para viajar ya que en una pastilla de jabón de Alepo llevamos jabón para la higiene diaria de manos, cara y cuerpo, champú y espuma de afeitar.

Para manos, cara y cuerpo:

Se puede usar diariamente para la higiene de manos, cara y cuerpo. Limpia y nutre la piel aportándole hidratación y suavidad. Al no contener productos químicos resulta un jabón hipoalergénico que no daña la piel ni resulta agresivo. Apropiado para pieles sensibles, secas y delicadas. Muy útil para pieles con psoriasis, acné o dermatitis.

Para el cabello:

Se puede usar como champú para el lavado del cabello. Regula el cuero cabelludo y ayuda a eliminar la caspa y el exceso de grasa. Aporta volumen, brillo y cuerpo al cabello.

Para el afeitado:

El jabón de Alepo produce una espuma densa, suave y delicada muy apropiada para un buen afeitado clásico. Además, protege la piel y reduce las irritaciones del afeitado.

Mascarilla para el rostro:

Se puede dejar actuar a modo de mascarilla durante unos minutos. Luego, se retira con agua.

Para masaje:

Produce una espuma suave y cremosa apta para el masaje corporal. Se usa para masaje en el Hamman y en las casas de baño de Oriente Medio.

Antipolillas:

En el mundo oriental, el jabón de Alepo es muy conocido como antipolillas para la ropa. Se coloca en los armarios para conservar la ropa sin polillas.

Para la ropa:

El jabón de Alepo es antepasado del jabón de Marsella. Se puede utilizar para lavar la ropa y evitar el lavado con detergentes químicos. Muy apropiado para lavar ropa que vaya a estar en contacto con pieles sensibles.

Crema con protección solar

Ya está aquí el sol!!

Hay que cuidar la piel bien para evitar manchas y arrugas, pero no vamos a renunciar a hacerlo de forma natural…

Crema base de oliva, monoi y aloe, vitamina E y oxido zinc (sin nanopartículas)…

EL FPS se puede subir o bajar acorde con tu piel…13327482_1747214635492734_5069142920137160264_n

El oxido de zinc pertenece a la familia de los protectores físicos o minerales, a continuación os resumo un poco las propiedades de cada uno de ellos.

Los filtros químicos

Al llegar los fotones de los UVB, UVA e infrarrojos, estos filtros químicos se activan mediante reacciones fotoquímicas absorbiéndolos y modificándolos para minimizar el impacto sobre la piel. Para que el trabajo de estas reacciones fotoquímicas sean eficaces, necesitan unos 30 minutos de tiempo.

Por esa razón siempre se recomienda que la aplicación del protector solar sea media hora antes de salir a la calle. Si una persona es muy fotosensible y se va a la playa a tomar el sol sin esta aplicación previa, el tiempo de llegar, colocar la toalla, acomodarse y aplicarse la crema solar ya es tarde.

Los filtros físicos o minerales

Las sustancias que contienen los protectores solares físicos son minerales, sustancias inertes que nada tienen que ver con las reacciones fotoquímicas de las que hemos hablado antes. Por eso son toleradas con un índice muy superior por las pieles sensibles.

Pero no solamente beneficían a las pieles sensibles, las que reaccionan fácilmente a determinadas fórmulas químicas. Las personas con la piel muy blanca o altamente fotosensible se benefician de su escudo-pantalla. Cuando hablamos de pantalla totalhablamos de los filtros físicos.

Los ingredientes actúan como minúsculos espejos que reflejan los rayos solares, todos ellos. Los fotones rebotan en la piel a la que se le ha aplicado el solar con filtro mineral, una protección muy eficaz. Los contras son texturas más espesas y menos agradables de aplicar (no se puede tener todo) y que su efecto dura menos. Hay que repetir la aplicación más a menudo que con los químicos.

¿Quieres una protección inmediata, protegida nada más aplicar la crema solar sin tener que esperar los 30 minutos? El que te conviene es el filtro físico o mineral. Mejor no te apliques mucha cantidad sino la justa (no te protegerá más) y repites la aplicación al cabo de unas horas.

 

Jabón de Castilla – Vamos a empezar por lo básico

Es la base de todos mis jabones. Elaborado con aceite de oliva virgen extra de primerísima calidad, no contiene colorantes, conservantes, aromas, o cualquier tipo de tensioactivo.
La leyenda cuenta que el jabón fue descubierto accidentalmente en Roma, por un grupo de mujeres que lavaba la ropa a orillas del río Tíber a los pies de la colina del Monte Sapo, en dicho monte se efectuaban sacrificios de animales y los restos de la grasa animal mezclados con la ceniza y otros restos vegetales que, al llover eran arrastrados monte abajo, acababan en el río, donde las lavanderas observaron que la ropa quedaba más limpia al frotarla con la mezcla. Los egipcios utilizaban un producto jabonoso que consistía en una mezcla de agua, aceite y ceras vegetales o animales, fórmula que fue utilizada también por griegos y romanos. Los romanos usaban un jabón que obtenían combinando sebo de cabra, buey o carnero con una mezcla de cenizas y agua (potasa). El resultado era una pasta que, además de para la higiene, se aplicaba como ungüento para fines terapéuticos. Los musulmanes ya preparaban jabones duros utilizando aceite de oliva. En el siglo VII , gracias a la abundancia de aceite de oliva y la sosa natural y al comercio marítimo, la industria jabonera tuvo un gran desarrollo en la costa mediterránea, especialmente en Alicante , Cartagena , Savona (de ahí el nombre de “jabón”), Venecia, Génova y Trípoli. Es aquí cuando nace el JABÓN DE CASTILLA.
Contrariamente a los métodos de producción de jabón de los países nórdicos, en los que se usaba grasa o sebo animal como principal ingrediente, en la zona de Castilla existía abundancia de cultivos y prensado de aceite de Oliva y muy pronto se descubrió que este importante ingrediente producía un jabón de una calidad muy superior. Posee propiedades hipoalergénicas, antisépticas, antibacterianas, regeneradoras. Deja la piel suave e hidratada ayudando a retener la humedad al mismo tiempo que la nutre y protege. Suministra protección para todo tipo de pieles, especialmente las secas y sensibles.

¿Cómo se hace el jabón?

Los jabones se preparan por medio de una de las reacciones químicas más conocidas: la llamada saponificación de aceites y grasas. Los aceites vegetales, como el aceite de coco o de olivo, y las grasas animales, como el sebo, son ésteres de glicerina con ácidos grasos. Por eso cuando son tratados con una base fuerte como sosa o potasa se saponifican, es decir producen la sal del ácido graso conocida como jabón y liberan glicerina. En el caso de que la saponificación se efectúe con sosa, se obtendrán los jabones de sodio, que son sólidos y ampliamente usados en el hogar. En caso de hacerlo con potasa, se obtendrán jabones de potasio, que tienen consistencia líquida.
Se entiende por saponificación la reacción que produce la formación de jabones.
La reacción típica es:
ÁCIDOS GRASOS + SOLUCIÓN ALCALINA = JABÓN + GLICERINA

 

Así es como al mezclar los ácidos grasos (principales componentes de las grasas animales y de los aceites vegetales) con una solución alcalina (hecha a partir de una mezcla de agua y un álcali, como por ejemplo la sosa),se obtiene el jabón (que será realmente suave, porque además el otro subproducto que se obtiene de esta reacción es la glicerina).
El álcali es imprescindible para que se produzca esa reacción, pero hay que tener en cuenta que por sí solo es un elemento cáustico muy peligroso, cuyo manejo implica tomar una serie de precauciones muy importantes para manipularlo con seguridad. La sosa es corrosiva, lo que implica la utilización de unas medidas de seguridad adecuadas, bata, gafas protectoras y guantes… y por supuesto un ambiente ventilado para no terminar intoxicados por los gases que se generan en la disolución de la sosa en agua, que por cierto… al disolverse el álcali en agua, ésta se caliente, llegando a ebullir según la concentración. Los álcalis más utilizados en la fabricación del jabón son la sosa (hidróxido sódico, NaOH) y la potasa (hidróxido potásico, KOH).

Por eso, es necesario tener mucha experiencia y unos conocimientos muy amplios sobre los álcalis y sus reacciones químicas, para proceder a realizar una saponificación que ofrezca totales garantías de que el producto final obtenido no entrañe riesgo alguno para la piel.

 

Esto no significa que la saponificación sea un proceso terriblemente peligroso, sino más bien muy delicado de realizar: Así, por ejemplo, si en la reacción anterior hay un exceso de sosa, el producto resultante será una masa cáustica inservible; mientras que si por el contrario, la cantidad de sosa es insuficiente, el producto resultante será una mezcla grumosa de aceites, que en nada se parecerá tampoco al jabón.

Es por eso que para realizar un buen jabón, perfectamente saponificado, y con unas excelentes cualidades limpiadoras y emolientes, aparte de una gran experiencia y conocimientos de la saponificación, se necesita conocer también una serie de tablas con parámetros y proporciones muy concretas de cada uno de los elementos que constituyen la reacción, así como su correcta formulación.

Por último es necesario añadir que la reacción de saponificación no termina cuando se pone en los moldes, los jabones deben madurar en un sitio fresco y seco durante al menos 6 semanas, para asegurar que la reacción ha finalizado en su totalidad, y el producto es apto para el consumo.